Grandes objetivos para grandes retos |
| 15 / 6 / 2010 |
Los años 2008 y 2009 son años que recordaremos durante mucho tiempo y sobre los que, sin duda, debemos recapacitar y tener en cuenta para desarrollar las estrategias de negocio de los años venideros. La crisis subprime puso fin al esquema de refinanciación bancario existente generando una crisis crediticia cuya onda expansiva afectó a todo el planeta.
El sector de la auditoría comenzó el año con la idea de aumentar los honorarios de las auditorías debido, entre otras causas, al aumento de la carga de trabajo generado por la entrada en vigor del nuevo Plan General de Contabilidad. Una idea que se esfuma en el acto porque la falta de liquidez existente nos obliga no solo a no aumentar los honorarios sino a mantenerlos, reducirlos y a hacer frente a un retraso considerable en los pagos y a la pérdida de algunos clientes como consecuencia de la crisis.
Un año, sin duda, de grandes retos, mucho esfuerzo y gran entrega al cliente al que hay que ayudar y apoyar más que nunca. Un año en el que nuestro sector ha sufrido y se ha tenido que ajustar al nuevo ritmo pero que hemos capeado mejor que otros por nuestro marcado carácter multidisciplinar.
De esta forma el objetivo a futuro es claro, hay que trabajar en la consolidación de firmas de auditoría, consultoría y asesoría que ofrecen servicios integrales especializados y enfatizan la personalización, la disponibilidad, la ética laboral y la obtención de resultados. También, debido al carácter internacional de las empresas, hay que tener capacidad para asesorar a nuestros clientes, independientemente del mercado geográfico donde se realice la operación, con total garantía y capacidad de respuesta.
Esa consolidación de firmas multidisciplinares con una sólida estructura global debe ir acompañada de una apuesta clara por el gran activo de las firmas de servicios profesionales, el equipo humano. Profesionales altamente cualificados, con talento y creatividad, y una gestión de personal orientada a retener el talento y garantizar la rentabilidad del mismo.
Nos siguen aguardando grandes retos ya que el porvenir, pese a que se presenta más claro, es incierto lo que nos obliga a ser cautos, desarrollar y fortalecer nuevas líneas de negocio cuya demanda está en aumento, revisar de nuevo los planes estratégicos y estar bien posicionados para cuando la liquidez vuelva a los mercados y la economía repunte. A nuestro favor tenemos algo que ha quedado patente con la crisis: la necesidad de que la información financiera sea veraz y transparente, lo que convierte a la revisión de cuentas en algo indispensable.
Artículo publicado en Actualidad Económica 10/09
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