Nota de Prensa-Impuestos sobre el carburante

Las empresas españolas pagan un 21% más en impuestos sobre el carburante que la media global, lo que nos sitúa en clara desventaja y puede afectar al crecimiento de la economía del país, según un nuevo estudio realizado por UHY, red internacional de consultoría y auditoría.
UHY ha realizado un estudio del precio del carburante en 24 países, analizando el coste de la gasolina, el diésel y el gas líquido, y el porcentaje del mismo correspondiente a impuestos.
Francia ocupa el primer puesto, siendo el país que paga el mayor porcentaje de impuestos, un 64%, y Dinamarca se posiciona como el país donde es más caro llenar el depósito de un coche, con una media de 140€.
UHY explica que en España se grava la gasolina con un 60% de impuestos y el diésel con un 52%. La media global se sitúa en el 50% y 44% respectivamente.
El país donde más impuestos se pagan por el diésel es en UK, con un gravamen del 60%, seguido de Alemania con un 53%
En España, en agosto de 2018, el Gobierno propuso aumentar el precio del diésel con un una nueva tasa, en parte destinada a disminuir la emisión de gases contaminantes. Un aumento de precio que se aplicará en las gasolineras a partir de enero de 2019.
Algunos de los países donde se paga significativamente menos impuestos por la gasolina y el diésel incluyen:

  • Japón: gravan la gasolina con un 42% y el diésel con un 33%
  • Canadá: gravan la gasolina con un 35% y el diésel con un 32%
  • Estados Unidos**: gravan la gasolina con un 17% y el diésel con un 18%

Pagar más impuestos por el carburante supone pagar más por llenar el depósito del coche. De esta forma, llenar el depósito de una furgoneta Ford Transit en Europa -un gasto fijo en la gran mayoría de las empresas- supone una media de 120€ mientras que la media global desciende a 98€.
UHY explica que los altos aranceles e impuestos que se pagan en Europa por el carburante son determinantes en la subida de precios de la gasolina, el diésel y el gas líquido.
El coste de llenar el depósito de una furgoneta Ford Transit con diésel, en comparación con la media global, es un 24% más caro, de media, en Europa y un 18% en España. Como el diésel es el carburante más utilizado en los vehículos comerciales este coste tiene que ser asumido por las empresas.
Sergio González, socio de UHY Fay & Co en Madrid, comenta: “los altos impuestos aplicados sobre el carburante es algo que afecta directamente a todas las empresas lo que puede entorpecer el crecimiento económico del país”.
“Actualmente, hay subvenciones disponibles para el gas líquido y diésel, que se traducen en un impuesto más bajo para el diésel, pero esto va a desaparecer en breve por las nuevas medidas que está adoptando la Unión Europea”.
“Para cualquier gobierno, los impuestos sobre la gasolina y el diésel son una pieza clave en sus planes de disminución de la emisión de gases y suelen ser utilizados para invertir en infraestructuras. Las últimas propuestas manifiestan que el gobierno es muy consciente de la necesidad de reducir la contaminación por lo que vamos a notar las subidas a partir de 2019”
“En este sentido, es prioritario que haya un equilibrio entre la lucha contra la contaminación y el precio del carburante, hay que evitar que éste alcance precios prohibitivos que afecten el desarrollo empresarial, sobre todo de las Pymes dedicadas al sector distribución y retail. Hay países como Canadá donde han conseguido ese equilibrio, un ejemplo al que debemos aspirar.”
“Los gobiernos pueden tomar medidas como congelar las tasas sobre el carburante, o hasta reducirlas, pero para ello debe haber una mayor cooperación internacional que permita asegurar que no hay diferencias tan grandes en el precio de la gasolina en los distintos países.”
 
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